Dormir solo y abrazarse a la oscuridad
Hacer de la mente un espía para seguir tu rastro
Acostarse bajo la premisa de que pronto volverás
Meter la mano bajo las faldas del reloj y recoger esperanza
Alumbrarse bajo la última antorcha de tu recuerdo
Y hacer fogata con él para vencer al frío
Gastarse las yemas de los dedos frotándolas
Contra la mitad de sábana que aún guarda tu aroma
Vueltas y vueltas en el colchón estriado
Aullidos del perro del vecino, pareciera también extrañarte
Sombras que vienen y van, regresan y vuelven a marcharse tras de ti
Dormir solo y sentirse vacío
Ver tus ojos de noche, imaginarlos mejor dicho
Piratas sin rumbo naufragando en la tormenta son mis ojos
Clavados en la espesura de la nada, extintos
Como dos cometas que se ahogaron bajo el agua salada
Dos cometas que rompieron el cielo al penetrarlo
Y abrieron la puerta por donde se escurre el Diablo
Brille el sol en tus mejillas cuando me recuerdes
Espántese este silencio con tu risa
Dormir solo y no saber qué pasa
El mundo gira y no deja de perseguirme
Buscando rodarme encima
Cerrar los ojos y creer que es el final
Apagar la luz y comenzar a sufrir...
Bienvenidos
Bienvenidos a la noche vacía, diáfana como un sueño y pesada como el pecado... confusión entre vida y muerte...
sábado, 18 de diciembre de 2010
jueves, 2 de diciembre de 2010
A las dos de la tarde el tiempo duele
Las dos de la tarde y sigo en la cama
Haciendo los honores a mi mote de huevón
Con el cascarón roto de mi conciencia
Las piernas ya dormidas de no moverlas
Viendo únicamente hacial el frente
Pensando qué va a pasar conmigo
Si es que tengo ganas de estar en este sitio
Y qué tanto puedo hacer en caso de que no
Tanta hambre en la panza
Debajo de las cobijas tantas ganas de mear
Tanta verguenza de desplazarme por la casa
Ya siento las miradas de reproche, de coraje
Me zumban los oìdos "pinche huevón, a ver a qué hora"
¿A qué hora empieza a anochecer?
Podría evitarme tantas cosas desagradables
Como tener que decir "buenas tardes" con flojera
En lugar de "buenos días" apresuradamente
Ay¡ si llegara la noche
Me levantaría a escondidas, abiría la puerta
Y correría libre, enfermo de la cabeza y no del alma como ahora
Un día despierto con ganas de comerme al mundo
Y al otro sólo soy un bocado que el propio mundo escupió por insípido
Como el que no sirve para nada y de repente gana para volver a perderlo todo
Jueves desesperado, corres como si el tiempo te lastimara
Y no te das cuenta que a mí me lastima tu prisa, que me cortas la piel con tu celeridad
Apenas parpadeo y casi pierdo de vista tus segundos, tus minutos
Vas como alma que lleva el diablo y yo como fantasma de tus horas mordido por ese maldito¡¡¡
Asido a ti sólo porque tampoco quiero dejarme morir
con el cuerpo en el aire pendiendo de mis manos sujetadas de tus cabellos
Así, rebotando en el aire, surcando el camino cuando haces pausas y me das falsas esperanzas
Si llegara la noche te dejaría marchar sin reniego, sin voltearte a ver siquiera
Pero sabes que te debo muchas cosas y por eso te aprovechas
Yo no soy a quien le parezca grato no ponerse al corriente con sus deudas
Asi que ¿Qué remedio cuando las cosas no andan para uno?
¿Cómo decirte "detente tiempo, que no tengo tiempo para ti?"
Es mejor resignarse a darlo todo, todo el tiempo porque tú, tiempo eres bueno sólo como aliado
Como contrario eres un asesino despiadado que no da treguas ni pregunta quien quiere correr contigo
Tú, tiempo... sólo corres
viernes, 29 de octubre de 2010
Te extraño...
Te extraño porque eras fuerte, porque tus brazos soportaban mi peso y la cerveza sabía mejor de tu mano.
Porque tu cabeza brillaba tanto como tu sonrisa. Así que creía verte contento siempre.
Te extraño porque tus ojos hablaban muy bien de tu magia, de tu unión con los espíritus
porque las friegas con alcohol y tabaco me sanaron siempre de mis roñas de escuincle travieso.
Te extraño porque a veces olvido lo que es el miedo y necesito quien me reprenda
quien me ofrezca una taza de leche a pesar de su enojo, quien duerma conmigo y me arrulle hasta dormir.
Te extraño porque eras el más coherente, le pedías no a los dioses invisibles, sino a ella
la ùnica verdad de la vida, la que reina en estos tiempos modernos. La que te sacó cariñosamente de tu soledad...
Tantas arrugas, tan poco cabello blanquizco, tanta simpatía. Eras grande, abuelo
Tan grande que ni la bolsa negra, el cajón y la tierra pudieron tragarte. No, no. Esque no eres leyenda, eres realidad
Esque no se necesitan más explicaciones, moriste cuando te sentiste cansado, nadie pudo contigo, tú decidiste descansar
Pero no lo habrás hecho en vano. Dejaste tu amor, tus enseñanzas. Una caja llena de cassettes y ahí te encuentro
En el olor de la humedad, en el silencio de la noche, en la fuerte voz de Javier Solís, en la ley del monte de Fernández.
Te encuentro en mi rostro, en el color de mi piel, en la caìda diaria de mis cabellos, entre canciones y tequila.
No, señor. Tú no te has ido a ninguna parte, te hiciste invisible para poder seguir abrazándome a tu antojo
Para interceder por mí.
Y si algún día has de irte, marcharemos juntos con tu bella dama, que pronto estará de fiesta, como cada 2 de noviembre...
Porque tu cabeza brillaba tanto como tu sonrisa. Así que creía verte contento siempre.
Te extraño porque tus ojos hablaban muy bien de tu magia, de tu unión con los espíritus
porque las friegas con alcohol y tabaco me sanaron siempre de mis roñas de escuincle travieso.
Te extraño porque a veces olvido lo que es el miedo y necesito quien me reprenda
quien me ofrezca una taza de leche a pesar de su enojo, quien duerma conmigo y me arrulle hasta dormir.
Te extraño porque eras el más coherente, le pedías no a los dioses invisibles, sino a ella
la ùnica verdad de la vida, la que reina en estos tiempos modernos. La que te sacó cariñosamente de tu soledad...
Tantas arrugas, tan poco cabello blanquizco, tanta simpatía. Eras grande, abuelo
Tan grande que ni la bolsa negra, el cajón y la tierra pudieron tragarte. No, no. Esque no eres leyenda, eres realidad
Esque no se necesitan más explicaciones, moriste cuando te sentiste cansado, nadie pudo contigo, tú decidiste descansar
Pero no lo habrás hecho en vano. Dejaste tu amor, tus enseñanzas. Una caja llena de cassettes y ahí te encuentro
En el olor de la humedad, en el silencio de la noche, en la fuerte voz de Javier Solís, en la ley del monte de Fernández.
Te encuentro en mi rostro, en el color de mi piel, en la caìda diaria de mis cabellos, entre canciones y tequila.
No, señor. Tú no te has ido a ninguna parte, te hiciste invisible para poder seguir abrazándome a tu antojo
Para interceder por mí.
Y si algún día has de irte, marcharemos juntos con tu bella dama, que pronto estará de fiesta, como cada 2 de noviembre...
Sin Voluntad
No vino el fantasma de la luz a nublarme la oscuridad
Estoy solo entonces, con una taza de café que me sugiere sus amargos labios una vez más
Ante la presencia divina viviendo en la flama de la veladora; entonces no estoy solo
Todo este tiempo vagó mi mente por el encantador camino de las piernas del pecado
Regocijado mi cuerpo en pétalos rojos, en suaves caricias endulzadas con manos de miel
Toda esta corriente desvocando en mi garganta, en horas de sucio vaivén salpicado de culpa
Llega entonces el momento preciso del arrepentimiento
Ese momento en el que las lágrimas no alcanzan para llorar
En el que las rodillas rascan el suelo para pedir perdón
Y sangran para mostrar que lo hacen de veras
Cuando el cielo ahoga con su lluvia y el sol con sus calientes rayos
Cuando los injustos hacen trinchera bajo su cama para no resultar dañados
¿Qué importa donde se metan, si el propio brillo de sus ojos los quema?
Débil criatura que se arrastra por perdón, que da arañazos para no recibir castigo
Que mientras sorbe el néctar, traiciona a quien juró ser fiel
¿Quién regirá entonces a aquél que no tiene voluntad?
¿Qué vale cuando su amor ya no es suficiente para moverse en su favor?
Duerme ahora el pecado y dormido es indefenso pero más atractivo que despierto
Mueve los párpados y con ellos las pestañas infinitas que caen sobre sus mejillas rosas
Con la boca entreabierta dejando salir el vaho electrizante que enamora
Y la tersa piel del muslo asomándose entre la sábana
Juega limpio su papel de amante infatigable pero mostrar la espalda sería ofrecer la sangre
Ya no sirven las fuerzas para retirar la taza, ya no la voluntad para escapar al beso.
Ni la sangre propia para habitar en este cuerpo.
El viento sopla y la veladora deja de brillar...
Estoy solo entonces, con una taza de café que me sugiere sus amargos labios una vez más
Ante la presencia divina viviendo en la flama de la veladora; entonces no estoy solo
Todo este tiempo vagó mi mente por el encantador camino de las piernas del pecado
Regocijado mi cuerpo en pétalos rojos, en suaves caricias endulzadas con manos de miel
Toda esta corriente desvocando en mi garganta, en horas de sucio vaivén salpicado de culpa
Llega entonces el momento preciso del arrepentimiento
Ese momento en el que las lágrimas no alcanzan para llorar
En el que las rodillas rascan el suelo para pedir perdón
Y sangran para mostrar que lo hacen de veras
Cuando el cielo ahoga con su lluvia y el sol con sus calientes rayos
Cuando los injustos hacen trinchera bajo su cama para no resultar dañados
¿Qué importa donde se metan, si el propio brillo de sus ojos los quema?
Débil criatura que se arrastra por perdón, que da arañazos para no recibir castigo
Que mientras sorbe el néctar, traiciona a quien juró ser fiel
¿Quién regirá entonces a aquél que no tiene voluntad?
¿Qué vale cuando su amor ya no es suficiente para moverse en su favor?
Duerme ahora el pecado y dormido es indefenso pero más atractivo que despierto
Mueve los párpados y con ellos las pestañas infinitas que caen sobre sus mejillas rosas
Con la boca entreabierta dejando salir el vaho electrizante que enamora
Y la tersa piel del muslo asomándose entre la sábana
Juega limpio su papel de amante infatigable pero mostrar la espalda sería ofrecer la sangre
Ya no sirven las fuerzas para retirar la taza, ya no la voluntad para escapar al beso.
Ni la sangre propia para habitar en este cuerpo.
El viento sopla y la veladora deja de brillar...
sábado, 9 de octubre de 2010
Buscando a Dios
Robaré la mañana más soleada de este mes
Brillará en mis ojos como en los tuyos
Dejaré la esperanza crecer bajo la lluvia
Como hierba que el viento acaricia
Y seré lo que no soy, ni lo que fui
Comenzaré lo que siempre quise ser
Caminaré sobre mis pies, no más sobre el agua
Renaceré como fruto de Marzo
Tengo ganas de que el día llegue a mi ventana
Que las sombras respeten su horario
Que el rencor dé paso al perdón
Que el amor inunde mi alma...
Brillará en mis ojos como en los tuyos
Dejaré la esperanza crecer bajo la lluvia
Como hierba que el viento acaricia
Y seré lo que no soy, ni lo que fui
Comenzaré lo que siempre quise ser
Caminaré sobre mis pies, no más sobre el agua
Renaceré como fruto de Marzo
Tengo ganas de que el día llegue a mi ventana
Que las sombras respeten su horario
Que el rencor dé paso al perdón
Que el amor inunde mi alma...
miércoles, 6 de octubre de 2010
Tus noches en mí
Anoche soñé contigo y vi un poco de la realidad
Tu espalda desnuda pegada a mi pecho
Y mis narices entre tus cabellos
Tu rostro inquebrantable durmiendo en mi brazo
Sabía yo, de hecho
Que así tendrían que pasar las horas
Más sin embargo, la dicha me hizo su presa
Lloré mientras te contemplaba
Mientras me mecía en el aire que exhalabas
Digo que lo soñé y no es cierto
Sólo abrí los ojos un momento, pero
Es el efecto que tienen tus días en los míos
Y la magia de tus noches en mí
Tu espalda desnuda pegada a mi pecho
Y mis narices entre tus cabellos
Tu rostro inquebrantable durmiendo en mi brazo
Sabía yo, de hecho
Que así tendrían que pasar las horas
Más sin embargo, la dicha me hizo su presa
Lloré mientras te contemplaba
Mientras me mecía en el aire que exhalabas
Digo que lo soñé y no es cierto
Sólo abrí los ojos un momento, pero
Es el efecto que tienen tus días en los míos
Y la magia de tus noches en mí
lunes, 4 de octubre de 2010
Lluvia nocturna
Se abre el cielo de par en par
Y llora un poco
Su lluvia remueve los viejos poemas
Que dieron vida a las mentes... al alma
Se acercan las olas a besar los riscos
A descansar sobre las blancas arenas, quieren escucharlo también
Se escucha su voz en el panteón
Revive su silueta parda, empuñando su pluma
Gritándole versos al viento nocturno
Que trae en las alas el hedor de rancios años
Un corazón enciende su luz
Y se hace pedazos
Leyendo a Sabines a la media noche
Lloran, lloran de tristeza, de alegia. ¿Qué más podrían hacer ante tanta belleza?
Hombre y cielo llorando juntos, a veces riendo
Uno sobre sus manos y el otro, sobre el suelo de Tuxtla...
Y llora un poco
Su lluvia remueve los viejos poemas
Que dieron vida a las mentes... al alma
Se acercan las olas a besar los riscos
A descansar sobre las blancas arenas, quieren escucharlo también
Se escucha su voz en el panteón
Revive su silueta parda, empuñando su pluma
Gritándole versos al viento nocturno
Que trae en las alas el hedor de rancios años
Un corazón enciende su luz
Y se hace pedazos
Leyendo a Sabines a la media noche
Lloran, lloran de tristeza, de alegia. ¿Qué más podrían hacer ante tanta belleza?
Hombre y cielo llorando juntos, a veces riendo
Uno sobre sus manos y el otro, sobre el suelo de Tuxtla...
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