Bienvenidos

Bienvenidos a la noche vacía, diáfana como un sueño y pesada como el pecado... confusión entre vida y muerte
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martes, 26 de junio de 2012

Inconclusión # 20


Voy a escribir mis confesiones alejando del alma la mentira.
Con puntos y comas, con putas y lobas.
Con todo lo real y lo irreal que me acompaña, o que me persigue.
Sin arrepentimiento, pero tampoco orgullo.

Una taza de verdad, saboreada al calor de la noche,
de este día, de los que vienen, de los que se fueron.
Consultando detalladamente mi memoria, arriesgándome
a perder la piel, el cabello, o mis incompletos dientes.

Alimentaré la hoja con la saliva de un racimo
de labios desconocidos y avispados, bien delineados
por la pulposa lengua mentolada, poseedora de la
mejor voz de todas: la pasión.

Escribiré con los dedos tallados cual obra de arte
por la piel de aquellas que se hacen diosas bajo la luna,
sobre la cerveza, sobre mis piernas, bajo mi pecho y
que pintan con besos mi sonrisa para la mañana siguiente.

Mostraré en las sombras el futuro fruto robado,
y colocado estaré yo como principal sospechoso.
Me verán desnudo y medio mordido en una carcel sin barrotes,
sin paredes, sin vigilantes y sin cadenas;
estaré
preso solamente por mi propio cuerpo.

...


miércoles, 25 de abril de 2012

Hagan ruido



Hagan ruido y que nada les importe.
Que la vida está festejando su venida.
Entreguen la luna al fuego.
Denle de beber a los fantasmas.

Que la fuga de la mente se haga
oro entre las manos necesitadas.
Denle luz al hombre perdido,
contraigan sus gargantas y regalen
el grito que  les deje mejor parados.

Hagan ruido. No hace falta mucho.
No hace falta perder más, no queda mucho
qué perder.
Sueños sobran y son pocos los compradores.

Hagan ruido. Sobra cielo y sobra el vino.
Falta una mejor vida, falta el amor al prójimo.
Besen las oraciones en la boca de los santos y
sacrifiquen un cordero a Dios eterno.

Hagan ruido, no se callen.
No importa que estén durmiendo los niños.
Háganlo por ellos, despiértenlos,
despierten ustedes con ellos.
Ignoren las palabras perdidas,
las frases siempre escuchadas.
Para nada sirven, para nada valen.

¡Hagan ruido!
No sea teflón la historia, no sea
un adorno en la calle la esperanza.
Marchen al soldado sus pies, su arma.

Dejen caer en sus ojos las mentiras,
desayunen siempre su mirada,
pregúntense qué quieren.
Abrácense a lo cierto. ¡Rómpanse la uñas!

Pateen a los traidores, estrechen la mano del bienhechor.
Compartan su cena, compartan el tiempo.
Beban de su vino y entierren a sus muertos.

Porque después de todo, fueron seis duros años…





viernes, 9 de marzo de 2012

De vuelta al origen


En la delgada llanura, en la línea que divide
la vida y la muerte,  hemos criado aves,
esas que vuelan cual viento negro.

Nos hemos embriagado con vino de fuego.
Paleado palabras que pueden o no hacernos daño.
Supimos a tiempo que el tiempo nunca sobra,
crecimos despacio y despacio vivimos.

Confundimos lo bueno y lo malo,
pero nunca nos detuvimos.

Andanzas de gloria y de pena.
Parloteos nocturnos interminables.
Vagamos lo necesario con el sudor en la espalda
y volvimos al origen sólo para reírnos de
nosotros mismos.

Nunca hizo falta la aprobación popular,
no hayamos sonrisas en labios  ajenos.
No quisimos la lástima de cielos húmedos,
porque hicimos nacer nuestras propias nubes.

Jamás me hizo falta más, porque,
al fin y al cabo, mi lugar eras tú.
Mi vida, mi hogar y destino eres tú.

Han pasado años y la herida no cierra.
Ya me sueño hecho de aire para ir donde tú.
Pero como siempre lo hemos hecho;
nos veremos de vuelta en el origen.

Brillarán soles y lunas.
Y entonces, el horizonte volverá a expandirse.



 A Iván Lomas, mi hermano.



lunes, 27 de febrero de 2012

Que alguien me despierte


Del pelo dorado.
De manos que me amaban.
De sacudidas entre la hierba.
De voces en canto perdidas en tiempo.

De sábanas que no saben abrazar.
De tu cuerpo en brazos fríos.
¡De un pendejo que no te ama!
De otro pendejo que te perdió.

De tu risa triste.
De tus días lluviosos.
De tus piernas obligadas a abrirse.
De tu vagina rasgada a la fuerza.

 De mi vida tonta.
De pensar en ti.
De recordarte amándolo.
De no saber qué hacer.

De tus brazos rotos.
De tus nalgas ajenas.
De tu nuca bajo otro aliento.
De otro pecho sobre tu espalda.

¡De mi puta vida!
De mi lengua arrancada.
¡De mis güevos inermes!
De mi desesperación.

De tu antigua vida mía.
De tus cansadas dudas.
De la prisa por tu boda.
De tus ganas de ser madre.


¡De mis oídos sordos!
De tu paciencia muerta.
De tus ojos lentamente ciegos.
De tu adiós definitivo.

De este cuaderno que no mira.
De estas manos que ya no te tienen.
De los ojos que te lloran.
De lo triste que es mi cara.



martes, 3 de enero de 2012

Me he reído de mi sonrisa


Creí que había perdido mi sonrisa,
porque se fue quién sabe a dónde.
Quería jugar conmigo y yo le seguí el juego.

Fingí no necesitarla. Pasé días
muy serio, saludaba con la mano,
celebraba los chistes con aplausos.

Cuando andaba por la calle,
la miraba de reojo tras de mí.
Se escondía detrás de los postes de luz
y de los autos. Se escurría entre las ramas de
los árboles, soñándose Tarzán.

Dejé que siguiera su capricho,
Busqué la forma de no necesitarla,
aunque sin resultado,
la extrañé como extrañaría a un brazo, a una pierna.


Pero la ignoré tanto que comencé a
carcajearme de lo graciosa que
se veía corriendo hacia mí, desesperada.

Se plantó bajo mi nariz como un beso.
Respiraba agitada, mostraba unos dientes pálidos,
pensó que pude olvidarme de ella.
Pude percibir su llanto, creo que le pegué un buen susto.

Me he reído de mi sonrisa, porque,
la tonta creyó que podía vivir sin mí.




viernes, 30 de diciembre de 2011

Te quiero

 
Escribí dos poemas y un te quiero.
Con los poemas, gané un par de tazas de café.
El te quiero, quise ponerlo en mi corazón
y me lo arrebató el viento.

Caminé en busca de él, recorrí autobuses,
calles, bares, banquetas y no aparecía.
Volví a escribir para ganar platos de comida
que no me sabían a nada con la preocupación.

Subí a la punta del cerro para mirar desde ahí
y tampoco pude hallarlo.
Resignado fui a casa consciente de que ni yo podía quererme.
Entré y al ver tus ojos, comprendí que no todo estaba perdido,
todo estaba donde tenía que estar. Te acercaste a mí,
me abrazaste y tu boca pronunció lo que tanto necesitaba oir:
te quiero,
me dijiste.




jueves, 22 de diciembre de 2011

El beso que nunca existió



Quizás la noche era tan pálida

como tus cabellos teñidos.

Quizás el beso sin labios que me diste,

era corto, era inmenso, destructivo o hasta falso.



No sé dónde perdí mis manos,

pero aparecieron debajo de tu blusa.

Indignado por la usurpación,

tu brasier me exigió deshabitar su sitio de inmediato.


Sonreíste más tarde, te relamiste los labios

después de haberte tragado mi sonrisa.


No duele la sonrisa robada,

no duelen los labios ajenos.

Nunca un beso puede ser robado,

pueden siempre los labios otorgar besos,

mas, nunca regalarlos.



He de confesar que tu cara, la conocí al final;

primero, fue todo lo demás.

¿Hace cuántos besos que no te veo?

¿Hace cuánto que tus labios son míos sin yo saberlo?


Domíname un poco, haz que me sepa a gloria.

Di que nunca pasó, di que siempre volverás.

Al fin, dentro de ese café, fuimos y seremos.


No te conozco, ni me conoces,

pero nos entendemos.


Cállate el nombre, calla tu vida,

calla el suspiro y vuelve tu lengua mía.


Ni yo sé mi nombre, no sabe tu piel de mis manos,

ni la cerveza sabe de mi razón extraviada.


Respiramos tanto juntos, que podría decir ahora,

que ese beso, no me supo a nada.

A decir verdad; nunca existió,

el Café Dalí, siempre ha sido un sueño,

y yo, siempre un soñador...